Sab 10 Mayo 2008
Rant
Rant es la última novela de Chuck Palahniuk, autor de la archiconocida El Club de Lucha, en la cual se basó la película.
Es el tercer libro al que me acerco del autor, después de El Club de Lucha y Nana, considerando al autor uno de mis favoritos contemporáneos. Su visión ácida, malsana, de una sociedad brillante que esconde, en el fondo, frustraciones, disfunciones sociales, odio,… es tan corrosiva como certera.
Sin embargo, pese a haber disfrutado de su lectura en un tiempo record (es poco el tiempo que hoy dispone uno en el día a día), debo decir que Rant es la peor de los tres títulos citados.
Y no es por la historia, ni los personajes ni el tono, sino por la forma.
Y es que el autor ha decidido contarnos la historia de un personaje de los suburbios, de la zona marginal, que es considerado como el mayor asesino actual después de propagar una plaga por toda norteamérica. Pero ha decidido hacerlo a través de entrevistas e interrogatorios a los personajes que lo conocieron o vivieron cerca de él. No es mala idea y resultaría… sino llega a ser porque en lo narrativo todos los personajes son el mismo.
Apenas existen diferencias de tono, de pensamientos, de carácter, de puntos de vista. Por supuesto cada narrador, que el autor entremezcla constantemente, tiene sus ideas propias y su experiencia, pero si quitáramos el nombre de cada uno al principio de cada párrafo nos quedaría prácticamente una novela tradicional. Y es que no hay saltos de estilo ni de forma de expresarse o pensar. Y esto se acentúa con el peculiar humor e imaginación de Palahniuk que comparten todos sus personajes. Por eso debo hablar de experimento fallido.
Obviado este punto, que en ningún momento te saca de la historia, la novela sigue las obsesiones del autor. Personajes marginales con dudas existenciales que se entremezclan con historias cotidianas, leyendas urbanas y vueltas de tuerca que hacen único su forma de ver el mundo.
Chuck Palahniuk es a las leyendas urbanas y las historias callejeras lo que Greg Egan es a la ciencia ficción científica, un constante bullicio de ideas, giros y puntos de vista únicos de lo cotidiano, lo metafísico y lo que es invisible a los demás.
Es curioso que, aunque no se le considere, Palahniuk es un autor de género. Cubiertas de la manta de lo callejero y lo cotidiano, sus historias son casi siempre fantásticas (Nana) o directamente de ciencia ficción, como Rant.
La novela se desarrolla en un futuro quizá alternativo, con una sociedad separada entre nocturnos y diurnos, una nueva forma de segregación temporal que lejos de solucionar los problemas únicamente los ha cambiado. La música, el cine, la televisión, la literatura… todo ha desparecido en base a los interfaces que te hacen sentir lo que otros sienten y algunos se han lanzado a intentar vivir de verdad en lugar de prestado. Especialmente esos personajes marginales que no tienen nada que perder.
En este argumento podemos ver todas las obsesiones y temas habituales en el escritor. Esa vida alienada por promesas incumplidas por los medios de comunicación y entretenimiento. Humanos esclavos de los que les rodean, adictos a las vidas de otros. Una nueva forma de Club de la Lucha.
El protagonista es un niño extraño, casi alucinante, nacido en una pequeña comunidad que lo adora tanto como lo odia. Ese chico marginal y extraño que las atrae a ellas y es la envidia de ellos. Un niño más consciente de lo que le rodea que los adultos y que se juntará con otros que lo encumbrarán a su muerte.
La novela podemos decir que tiene lugar en tres partes. Una inicial que cuenta su infancia, lo que le ha hecho ser como es. Una comunidad de la américa profunda que podría estar, perfectamente, en otro planeta.
Cuando Rant se va a la ciudad entra en un mundo radicalmente al anterior, con personajes marginales donde antes eran sobrenaturalmente normales… en apariencia.
Y de aquí a una tercera parte, más floja que las dos iniciales, que da un vuelco a todo y te hace ver todo lo que has leído de un nuevo modo. Y es que desde el principio es difícil desentrañar en las historias de quienes le rodean que parte de lo que dicen es real y que parte leyenda.
En fin, una novela entretenida, brillante por momentos, pero que le falta un poco para ser realmente redondo.
