Hay tecnologías que cuesta un tiempo poner en su sitio. Hará unos cinco años empezó la moda del portátil. Nadie se compraba un ordenador de sobremesa. El portátil era el ejemplo de modernidad, tamaño y “molonería”. Nadie tenía en cuenta que, respecto a un sobremesa, tiene menos potencia, menos capacidad de almacenamiento, disipa mal el calor, tiene una pantalla más pequeña, un teclado más incómodo, es más y como refrigera mal se estropea antes.
Es más, realmente nadie miraba su autonomía, dimensiones y peso. Los tres elementos que hacen de un portátil un portátil. Ahora muchos de los que entonces compraron vuelven sobre sus pasos y adquieren ordenadores de sobremesa. Sobre todo desde que estos son más compactos y marcas como Asus, Lenovo o HP siguen la estela de Apple e integran todo en el monitor. Adiós problemas de espacio.
El caso más flagrante fueron los netbooks. Esos portátiles de 8-10″ con precios alrededor de los 300 €. Durante un par de años fueron el boom. Cientos de modelos, millones de ventas. Todo el mundo tenía uno (o dos). Pero realmente la mayoría no sabían lo que compraban. Es tremendamente incómodo para escribir, su pantalla es tan pequeña que hay programas inutilizables y la potencia es ridícula. Tiene la utilidad de la autonomía y portabilidad, pero realmente no hay tanta gente que le saque provecho.
Hoy vemos que las ventas de netbooks está siendo desviada a smartphones e iPad. Los smartphones, sobre todo iPhone y Android, cumplen realmente las opciones de portabilidad que muchos necesitan: poca capacidad de escribir datos pero mucha de consultar y tan manejable que se puede usar con una mano. Es decir, no necesitas detenerte y encontrar un lugar donde apoyarte. Son realmente portátiles. Además el iPad (y no sólo el de Apple, sino también las tablets que saldrán con Android) supone el concepto real de uso versátil.
Cuando Steve Jobs dijo que tenía elementos mejores que un portátil y que un iPhone, algo que un netbook no tenía, no le creí. Mi fe en el iPad era limitada. Pero una vez que ves como funciona y lo que ofrece, parece que sabía perfectamente de lo que hablaba.
El iPad no es el dispositivo definitivo, pero como tantas otras veces, Apple ha marcado la senda para que ellos u otros nos muestren el futuro. Los usuarios no quieren ya ordenadores, no quieren complicarse la vida. Quieren hacer las 4, 5 o 10 cosas que hacen. Sin problemas, sin cuelgues, sencillo, rápido y portátil. Y eso son las nuevas tablets. Enfocadas a elementos muy concretos y tan centradas que son realmente rápidas en lo que hace. Además el uso es tremendamente natural. Alejar el acceso de Internet de los ordenadores es uno de sus grandes aciertos.
En estas condiciones el netbook no tiene más futuro que el que le permite lo barato de sus precios. Algo que dejará de ser evidente en cuanto más marcas introduzcan Android en sus tablets y compitan en precio. Los usuarios de esos ordenadores los querían para leer el correo, ver fotos y entrar en facebook. Y eso se hace muchísimo mejor desde una tablet. Y eso que aun queda mucho por actualizar, esto es solo el primer paso.