Vie 30 enero 2009
Timadoras rusas y otro ganado
En la empresa llevamos como un año coleccionando rusas. Tal cual.
En el departamento en el que trabajo, como millones de personas en el mundo, recibimos de vez en cuando melosas cartas de traductor de Google ruso-español (y con eso lo digo todo) en el que supuestas chicas rusas de portada de revista “buscan amigos y aglo más”.
Cualquiera que tenga dos dedos de frente huele el timo antes de abrir el correo. Pero seguimos riéndonos un rato viendo que nos cuenta esta e intercambiando fotos. Carcajada asegurada, eliminar correo y a lo siguiente.
Hoy me ha dado por buscar que artículos había sobre este timo, suponiendo que tenía que haber cientos de páginas que hablasen al respecto. Y estaba equivocado, no había cientos sino miles. Os dejo especialmente esta que lo explica bastante bien.
Lo curioso no es que se extienda tanto. Lo curioso no es que años y años después siga ejerciendose el mismo timo con el mismo mail exacto. Lo curioso no es que el objetivo más visto sea España, Latinoamérica e Italia. Lo curioso es que hay gente que sigue picando.
Y no me refiero a cuatro pelagatos, sino que en los mismos comentarios del post que os he indicado hay usuarios que cuentan sus experiencias. No se cuantos de ellos llegan realmente a pagar, pero si que me llama la atención la cantidad que intentan ver si es cierto.
Igual es que soy paranóico, pero tiendo a desconfiar quien me aborda así porque si. Quien se dirige a ti de forma directa sin conocerte. Quien cuenta demasiado en un primer momento. Y creía que el resto del mundo sería igual o que sólo un pequeño reducto eran los incautos. Pero parece que estoy equivocado y que al final el timo renta. Pues si a estas alturas de la guerra siguen llegando mensajes es que se contestan. Y eso no lo entiendo.
Así que recordad: no hay elongadores de pene mágicos, el viagra no se vende en los kioskos (de momento) y las rusas macizas ansiosas de hombres no te escriben sin conocerte.
