Mie 10 septiembre 2008
El concepto “Web 2.0″ mal utilizado: cuando las empresas se suben al carro
Lo siento, no es un tema nuevo. De hecho hace uno o dos años que ya está manoseado, pero hoy me toca hablar de él.
Una cosa que el ser humano necesita hacer es poner nombre a las cosas. Cualquier elemento, comportamiento, tendencia, … cosa necesita tener un nombre. Es algo que aparece en el Génesis o en la tradición Shamanica. Los nombres tienen poder.
Por eso cuando muchos aborrecieron la denominación “Web 2.0″ comprendo sus razones, pero creo que era algo tan necesario como inevitable.
Para quienes no sepan de que estoy hablando, Web 2.0 es la tendencia de Internet , ya no tan novedosa, que pasa de las páginas estáticas y los portales a las comunidades, las aplicaciones online, los wikis y los elementos interactivos. Web 2.0 son YouTube, los blogs, twitter, Facebook, Linkedin, Flickr …
Es un movimiento web que aparece entre los usuarios, pequeñas empresas Start UP y algunas grandes empresas. El objetivo son los usuarios domésticos y su gran característica es la interactividad con los usuarios. Los contenidos no son unidireccionales desde el redactor hacia el resto, sino que los propios usuarios crean los contenidos y se comunican punto a punto, en forma de red.
Como acabo de mencionar las grandes ventajas son la multidireccionalidad de la comunicación (todos contra todos), la enorme capacidad de feedback, la involucración de los usuarios en el crecimiento de las webs y, especialmente, la creación de comunidades virtuales alrededor de una persona, hobby, imágen, vídeo, idea, …
El problema es que “Web 2.0″ se ha usado hasta la saciedad para hablar de las novedosas aplicaciones web que parecen programas locales y que emplean mucho AJAX. Así se suele decir que Gmail es Web 2.0, cuando “simplemente” es un correo electrónico online avanzado. Este “2.0″ no se refiere al avance de la tecnología web, sino al avance del enfoque en las relaciones y los contenidos, pero como estas aplicaciones suelen usar las nuevas tecnologías terminan mezclándose.
Es curioso como la gran empresa del sector y casi todas las ajenas llegan tarde y con recelo a esta “revolución”. Los blogs asustan, crear un Wiki es complicado y ¿que demonios voy a hacer con Twitter?. Con el tiempo, poco a poco, van integrandose en este concepto de comunidad que, bien empleado, es muy ventajoso en la mejora de imagen de la empresa y la involucración de los clientes. Por citar dos empresas que me tocan de cerca, Oracle se ha apuntado a los conceptos 2.0 y cuenta con blogs, Wikis, webconference, foros,… Ha intentado ser sincera y exponerse a lo bueno y lo malo de esta nueva de entender las relaciones. Y me gusta bastante el blog de Quest, que es promocional de la marca pero que contiene seminarios y también curiosidades, como doblajes de películas muy conocidas con discusiones sobre como usar sus herramientas.
Gracias a dios son más las que van por este camino, poco a poco. Que entienden que para ganar hay que apostar, echar el resto e intentar que salga lo mejor posible. Porque no nos engañemos, apostar por Web 2.0 es apostar no sólo por promocionar, sino por aguantar críticas y soportar lo que otros tengan que decir de ti. Y no es algo para lo que todos están preparados.
Sin embargo sigue habiendo un gran número de empresas que siguen pensando que “Web 2.0″ es una tecnología. Pensando que su planificiación web es “Web 2.0″ porque incluye unos webseminars (videos de demostraciones y cursos para ver desde la web), unos formularios, se actualiza una vez al mes y se hace un seguimiento de procedencia y horario de visitas.
Lo siento, pero no. Es como decir que la Revolución Francesa fue decapitar nobles. Puede que sea una característica, pero el trasfondo es otro.
De todas formas siempre me ha hecho sonreir cuando las empresas, englobadas en las bien planificadas y en las oportunistas, hablan de Web 2.0. Esa sonrisa de suficiencia de “yo estuve ahí antes que vosotros”. Cuando los grandes, a menudo con necesidad de pontíficar, tienen que admitir que no estaban ahí, que no se lo esperaban y han tenido que adaptarse. Después la sonrisa puede convertirse en una burla o en un aplauso según si han sabido entenderlo y adaptarse o simplemente se intentan subir al carro.
