Mar 20 marzo 2007
Con ganas de revisar tu propio blog
Con todo el morro voy a aprovecharme del vídeo de Piratas del Caribe para hacer un nuevo artículo.
El caso es que cuando hoy encendí el ordenador lo primero que hice fue entrar en mi propio blog para poder ver el vídeo que publiqué ayer. Como expliqué, se trataba de una herramienta de publicidad viral que tenía una cuenta atrás para su publicación. En el momento que el contador llegó a cero, en su lugar apareció el trailer de la película.
Para nada he estado pendiente de la hora de estreno, lo siento, aun me faltan unos cuantos cursos de fanatismo para llegar a eso, pero si que entré en cuanto pude para echarle un ojo. Y es una sensación curiosa, entrar en tu propia página para leerte.
Por supuesto no es la primera vez que lo hago, pero este caso me lo ha hecho recordar. A veces puedo leerme para ver como evoluciona la web, pero me leo a menudo en los apartados de utilidades, tecnología y páginas web. Más que nada porque muchas veces estos artículos son también recordatorios personales, una suerte de libro de consulta o memoria artificial.
Es una experiencia peculiar, pues cuando lees algo que escribiste hace tiempo no sueles recordar las expresiones, los giros o la forma de contarlo. Más peculiar incluso cuando te das cuenta que cualquier crítica o halago son atribuibles a uno mismo. Me imagino que algo similar sentirán los escritores o los músicos o los actores al acceder a sus propias obras.
Desde luego se trata de una experiencia bastante extraña.
