Mar 9 enero 2007
iPhone tambalea el mercado de los móviles.
En el otro artículo de hoy presento lo que es el iPhone, pero ¿qué significa realmente para el mercado?
Vamos a partir de una declaración de Apple. Su aspiración es conseguir el 1% del mercado. ¿Poco? 10 millones de dispositivos de 499 € no son realmente poco.
El mercado móvil está principalmente controlado por Nokia, pero existe, según el país, otra serie de marcas que le plantan cara. En la gama baja el avance tecnológico está casi estancado. Se siguen vendiendo móviles, pero es más una motivación estética de complemento que por necesidades de nuevas funciones.
Por ese estancamiento las marcas han optado por lanzarse a una gama alta con cada vez más funcionalidades. Es el caso de las gamas E y N de Nokia, los teléfonos con MP3 de Sony-Ericsson, los Smartphone y el éxito de las Blackberry y las Qtek. Teléfonos con soluciones multimedia, conectividad y posibilidad de leer correo electrónico.
El problema principal es que se tratan de aparatos engorrosos, que requieren un aprendizaje de uso y con formulas de trabajo muy rígidas.
Apple ve en este mercado una amenaza. Si los móviles siguen implementando funciones multimedia pueden terminar desplazando el iPod. Pero también una oportunidad. Los otros aparatos son difíciles de manejar, lentos, sin multitarea fluída y relativamente limitados. Incluso las PDA o las Qtek no han conseguido despegar, pese a funcionar como mini ordenadores Windows. En consecuencia hace lo que mejor sabe hacer: reinventar el producto. Una introspección que da lugar a una nueva filosofía, un nuevo interfaz y una nueva forma de relacionarse con el teléfono, además de relacionarse con otros.
iPhone incluye un montón de herramientas de comunicación, incluyendo chat, voz sobre ip, correo, páginas web,… pero lo importante es lo sencillo que es hacerlo todo. Quien haya usado un iPod o un Mac sabe de lo que hablo. No es lo que hace, sino lo sencillo que es hacerlo. Su forma de uso es similar al que vemos en Minority Report y no es fruto de un producto apresurado, sino de años de investigación.
Sin embargo el lanzamiento no es inmediato, tardará unos 6 meses en aparecer en Estados Unidos,9 meses en Europa. Probablemente para abastecerse bien y evitar escasez en el lanzamiento.
Las grandes compañías (Nokia, Sony, Samsung, Motorola, Docomo…) tienen meses para intentar reaccionar, pero no creo que les de tiempo. No se trata de cambiar la forma de meter los datos, o de incorporar más funciones ni de añadir más utilidades. Requiere una reflexión profunda, un diseño de teléfono orientada a optimizar el interfaz y unas funcionalidades bien pensadas. Las PDA dependen de Windows Mobile para ello y Microsoft tiene un plan a largo plazo que le impedirá competir en tan corto espacio de tiempo. Sin duda estas novedades modificarán el plan, pero no creo que podamos ver resultados antes de 18 meses.
Algo similar les ocurre a quienes usan Symbian. La propia concepción de este sistema está pensado para crecer, pero no parece claro que pueda adaptarse a un cambio tan brusco.
Pero además este producto cambia la forma en que los móviles llegan al cliente. Puede que se reduzca a pactos con operadoras (Cingular en Estados Unidos, Movistar en España…), pero es probable que Apple se decida a lanzarlos por su propio canal. Si el volumen es suficiente, la aparición de un nuevo canal de distribución puede desequilibrar el negocio de los distribuidores móviles de un modo imprevisto.
Hay que entender que esta guerra afectará sólo a la gama alta. Nokia seguirá siendo líder porque lo más vendido son móviles de menos de 200€, pero ese mercado es el que menos margen deja. iPhone podría dominar el mercado de gama alta, poniendo en aprietos a ciertas empresas como Blackberry o Qtek.
Además el teléfono de Apple es un dispositivo con pantalla de 3,5″ que lo convierten en un aparato más bien grande, comparable a un Blackberry, pero mayor que muchos otros teléfonos. Es ahí donde Nokia, Sony y Motorola pueden actuar, incidiendo en el tamaño del iPhone y lo pequeños que son sus teléfonos. No obstante no debemos olvidar que es el primera teléfono de Apple, una apuesta fuerte pero también un globo sonda. Si todo va bien un “iPhone mini” o un “iPhone nano” pueden seguir al original, como ya ocurrió en los reproductores de mp3. Es sólo cuestión de tiempo y de resultados positivos el avance en esta línea.
Por supuesto para que esto pase deben unirse varias condiciones: que el iPhone responda a las expectativas en cuanto a fiabilidad y robustez, que haya una integración con el software empresarial generalmente unido a Microsoft y que la distribución permita llegar el producto a todas las empresas.
El juego está en marcha, dentro de un año veremos donde estamos.
