Sab 18 Marzo 2006
El arte de molestar al que paga
Es curiosa la política de las empresas de software, distribuidoras de películas y video gráficas. Básicamente se basa en molestar a quien paga y cumple la ley.
Hace unos días compré Serenity (estupenda película de una serie genial, pero eso lo dejamos para otro post). Nada más empezar aparece ese anuncio de que la piratería es delito y no puedo saltarmelo. Mal empezamos. Después el copyright que tampoco puedo saltarme. Si alguién hiciese una copia de este DVD podría saltarse tales apartados, no hablemos de si además se toma la molestia de eliminarlo.
Compras un software. A veces es más sencillo instalar una copia pirata que empezar con las claves y contraclaves de la empresa desarrolladora del software. No es la primera empresa que tiene software perfectamente legal, con su factura y registro, pero que instala una copia descargada fraudulentamente de internet por su sencillez.
Decides comprarte el último disco de un artista internacional. Lo primero tienes que ver donde tienes permiso para usar ese disco. Por no contar que si lo escuchas, por despiste, en un ordenador puede producirte alguna desconfiguración, espionaje o algo peor.
Y es que no lo entiendo.
Se que la piratería es una lacra, se que las técnicas para saltarse protecciones de productos legales avanzan tan rápido que es complicado evitarlo. Pero mientras la lucha contra la piratería siga pasando por aumentar los precios y complicar las cosas a aquellos que adquieren sus productos legalmente, es una guerra que las empresas no pueden ganar.
Pero lo bonito, como siempre, es echar balones fuera y echar la culpa a esos malvados que les impiden ganar lo que es suyo. En los 90 era raro quien vendía más de 500.000 discos. No hablemos de 1 millón, que solo estaba al alcance de Mecano, Michael Jackson y Julio Iglesias. Ahora las cifras de discos de determinados grupos son astronómicas, existen al menos tres veces más emisoras específicamente musicales que entonces, se disponen de media docena de canales musicales … pero la industria musical está en horas bajas.
Una industria musical que prefiere no evolucionar, y mantener unos beneficios por soportes que no demandamos y así poder mantener unos precios elevados. Mientras, Mr Jobs consigue vender 1.000.000.000 (si, mil millones) de canciones por internet. De gente que paga. Pero claro, eso destruiría la industria que no la forman los cantantes, autores, interpretes y técnicos de sonido, sino todo lo que lo rodea y que no es meramente música.
Un ejemplo de este intento de control del sector nos lo cuenta Macuarium. Como las grandes multinacionales intentan hacer frente común para imponerle a Apple que suba sus famosos 0.99 dolares por canción e intente imponer los discos completos, no la venta de canciones. Y es que, una vez más, poco importa lo que el cliente quiera.
Y después Blockbuster cierra sus videoclubs en España echando la culpa a la piratería. Pero no se tiene en cuenta que en España en 2004 se vendieron 22 millones de DVDs (datos de El País vía Pixel y Dixel), lo cual debería ser una sombra de las ventas de 2005. Además de la extensión de sistemas Pay per View, canales vía satélite, operadoras de cable, Imagenio, .. En ese caso la competencia no es la piratería sino otros métodos de acceder al cine.
Aunque no todo es miopía tecnológica. Rupert Murdoch ha estado avisando últimamente de las oportunidades y amenazas que internet supone como vía de distribución de periódicos, cine, programas,… Así como puede suponer la muerte de los viejos imperios mediáticos.
En fin, que la piratería no es deseable, pero que ni es la causa de todos los males, ni debe usarse como excusa para hacer la vida imposible a los usuarios legales.

Lo que dices es totalmente cierto, cuanto más cumples, más trabas aparecen. Al final te, desanimas y acabas por copiar las películas o bajártelas, que es mucho más sencillo. Apple creo que va por el camino correcto, es muy fácil vender mucho si es barato y accesible.
18 Marzo 2006 | #