Pagina de internet, tecnología, tendencias, opinión, cine, cultura y subcultura

Quantum of Solace: prólogo de una película Bond

Quantum of Solace es la segunda película Bond protagonizada por Daniel Craig.

Tras la excelente Casino Royal, se continúa reconstruyendo al espía inglés desde cero. Hace dos años titulé la reseña de aquella película “Bond Beguins” por el volver a empezar desde cero, en Quantum of Solace se sigue esta tendencia marcada por Christopher Nolan  en Batman, pero no tanto por la reconstrucción sino por el acercamiento del resultado a la realidad. En el nuevo Bond no hay cabida para cacharros de científico loco. Se ha eliminado a Q. Los malos no son malos de opereta, sino organizaciones que consideramos posibles, fruto de las teorías de la conspiración menos desencaminadas.

Es, así un Bond que, manteniendo su proyección internacional, su acción imposible, su capacidad para hacer de todo o para llevar a cualquier mujer a la cama, es un personaje más próximo a la realidad.

Pero Quantum of Solace no está a la altura de su predecesora. Casino Royal es una obra perfectamente hilvanada, con un estupendo control del ritmo y unos personajes con una interrelación clara. Quantum of Solace es una carrera desenfrenada, una persecución contrareloj. No se pierde un minuto  en contar más de lo estrictamente necesario. Si nos ponemos a pensarlo, realmente es un prólogo de una película de 007 más que la película en si misma.

Los que conocen la saga saben que antes de empezar la película hay un pequeño prólogo, una historia menor que cierra un arco argumental anterior o introduce la película. Este prólogo termina con el agente británico, pistola en mano, caminando frente a un punto de mira al que terminará matando.

Quantum of Solace cumple dos de estas condiciones: el argumento de la película es una continuación de la anterior y termina precisamente con el punto de mira.El director nos hace un guiño y explica porque hay tan poco tiempo para la interrelación de los personajes, que no deja de ser más que unos cruces puntuales para acelerar o detener la persecución. Y aquí es donde los detractores pueden hacer fuerza para denigrar la película. No hay momentos del casino, ni momentos para cortejar o para la sonrisa torcida. Apenas dos momentos, ambos con el mismo personaje que apareción en la película anterior, una en el avión y otra en una acera sudamericana. El resto es pura acción.

Dos horas que se te pasan en un suspiro, con fuegos de artificio y acción de la de toda la vida. Entretenimiento del que prometen que termina con el “James Bond volverá pronto” y yo ya espero la siguiente entrega.

Aunque lo cierto es que sabe a poco después de la sorpresa que fue la grandísima entrega anterior.

Sin comentar aun »

Sin comentar aun.

Deja un comentario

RSS feed para estos comentarios. | TrackBack URI

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.