Dom 11 marzo 2007
Gracias por fumar

Michael Jordan juega al baloncesto, Charles Manson mata gente, yo hablo. Todos tenemos un talento.
Así se define Nick Naylor.
Nick Naylor tiene un trabajo con mucha oposición, es el responsable de relaciones públicas de la industria del tabaco. Y se le da de cine.
Gracias por fumar es una película extraña, intenta ser crítica sin salir de lo políticamente correcto. Como clavando la daga, mostrando la herida, pero sin remover, sacarla antes de que se agrave.
En un tono de comedia nos muestra un personaje que defiende una causa indefendible con unos principios muy claros: todas las causas tienen derecho a defensa y no importa lo que se afirme, no importa que sea cierto o falso, si se razona de forma lógica y se defiende con las palabras adecuadas puede demostrarse.
Es el paradigma del abogado del diablo, de la discusión por la discusión, del encanto personificado. Es cada tertuliano de la radio, cada político, cada apariencia por encima del fondo. No hay moral, no importan las consecuencias de nuestros actos. Todo puede defenderse con la palabra y salir victorioso.
Y es imposible que nos caiga mal, un personaje con capacidad innata para la frase ocurrente, que comparte el ingenio, la sátira y el cinismo del Dr. House, pero donde éste es cáustico y amargo, Naylor es simpático y encantador.
La película aprovecha para acometer contra la hipocresía de los holding de empresas y como no se diferencian de los políticos, de la falta de moralidad y consecuencias a la hora de tomar decisiones. Pero se queda ahí. En fuegos artificiales y sentencias ingeniosas. Un ejemplo de lo políticamente correcto con final feliz y en la que, curiosamente, nadie fuma en toda la película.
Gracias por fumar se deja ver con una sonrisa, incluso alguna carcajada por las respuestas dialécticas a los planteamientos más difíciles. Por un personaje que aparece en el diccionario al lado de la palabra carisma. Pasó injustamente sin pena ni gloria por las salas de cine, ahora en DVD es buen momento para aprovechar y verla.
Una pena que no haya ido un poco más allá.
