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Bond Begins

La elección de Craig como James Bond ha sido una de las decisiones más polémicas que yo recuerde en Hollywood. Desde hace años existe una imagen arraigada en el colectivo de seguidores, y no tan seguidores, de Bond que nos hace opinar a priori si tal o cual actor puede ser la imagen adecuada. Y Daniel Craig no daba el tipo.
Desde Connery únicamente Pierce Brosnan fue Bond al primer vistazo. Su actuación en Remington Steel, con un sempiterno traje negro, sólo sirvió para aumentar el clamor: ¡Lo queremos de Bond ya!. Diversas causas retrasaron su aparición como tal, pero mereció la pena esperar encarnando al espía británico como siempre habíamos pensado que sería. Sólo Connery estaba por encima de él y probablemente podría haber sido mejor si no llega a ser por los pésimos guiones que le tocaron interpretar. Consiguió dotar a su interpretación de frialdad, ironía y clase. Llevar el smoking con gracia a la vez que asesinaba con mirada gélida.
Roger Moore sólo supo interpretar un 50% de Bond. Sin duda siempre supo llevar el smoking, hacer chistes socarrones, pero le faltaba la frialdad de asesino que implica llevar un 00. Personalmente, siento si hiero la sensibilidad de alguien, me recuerda mucho a nuestro Arturo Fernández.

Lazenby interpreto en su única película un espía correcto. Con un aire excesivamente “pueblerino” le faltaba el aire cosmopolita de un espía de ámbito mundial. El argumento de la película intentaba hacer lo mismo que Casino Royal: marcar un nuevo principio sobre el que sentar las bases de un nuevo personaje. Al final no se siguión con el proyecto y con el cambio de actor se volvió a cambiar de idea.

Connery es el Bond por excelencia: frío, despiadado, sarcástico, brutal a veces, pero con clase y elegancia. Es la vara por la que se miden todos los siguientes. Quizá lo políticamente correcto de los últimos años hayan impedido volver a sus métodos brutales y la flojera de los guiones haya influído en ello. Pero sea lo que sea, su personaje siempre se ha considerado el mejor.

Dicen que Timothy Dalton rodó un puñado de películas como Bond… pero no le doy mucho crédito a estas palabras.

Y llegamos, de nuevo, a Daniel Craig. Un actor ¡rubio!, con unos rasgos muy afilados, despiadados. Desde el principio con una falta de elegancia que nos hace rechazarlo mentalmente como James Bond… y sin embargo uno de los mejores Bond de la historia. O casi.

Y es que Daniel Craig no interpreta exactamente a nuestro querido agente 007, sinó al agente que se convertirá en él. Casino Royale es la primera de las novelas que Ian Fleming escribió sobre su principal personaje. Parte, antes de los créditos, de un agente que en ese preciso momento consigue su 00 con permiso para matar. Este Bond es verdaderamente brutal, más que Connery en James Bond contra el Doctor No. Un asesino sin sentimientos, expeditivo y salvaje. Pero también el más sensible de los Bond. Su experiencia en su primera misión le hará más brutal aún en unos aspectos, pero irá refinando otros para coger, poco a poco, los modos del espía que está en nuestras mentes.

El objetivo de la película, al igual que el Batman Begins con el que titulo este post, es redefinir el personaje, crearlo desde cero con sus puntos fuertes y debilidades. Explicar porque es como es. Sin tapujos. Un asesino tozudo. Un espía camaléonico, no por sus disfraces, sino por su capacidad de adaptarse a cualquier terreno, desde el casino con smoking, hasta la sala de torturas en un ruinoso y oxidado barco. Un hombre fuerte que terminará siendo más fuerte a base de limar sus debilidades, convirtiendolo en más sociable pero, quizá, menos humano.

Casino Royale está rodeada de guiños a los seguidores de la serie, desde los primeros minutos hasta la frase final. Desde el martini con vodka que se hace esperar, hasta la forma de conseguir su primer Aston Martin. Todo ello dosificado en guiños que te permite ver como el personaje va cambiando para convertirse más en si mismo.

Sin embargo no se trata de las típicas películas que estamos acostumbrados a ver con un enémigo con propósitos de control o destrucción mundial y decenas de gadgets que desembocan en traca final. Aquí la acción está (bien) dosificada a lo largo de la historia con un ritmo sostenido que desemboca en la inevitable frase final.

Si hay que ponerle un pero, quizá la historia de amor se haga un poco larga, sin llegar realmente a aburrir.

El Bond de Craig puede que no sea realmente el de las novelas, el cual sin duda hoy en día no se atreverían a presentar en una superproducción, pero si que coge más de él que lo hicieron los anteriores. Un agente 007 rudo que disfruta siendo lo que es.

Tiene 2 comentarios »

  1. Pablópez says

    No es por correguir ni ser quisquilloso, pero hiere un poco la vista. Porfa, quita la u, es Batman Begins o Bond Begins.

    Un saludo y feliz Navidad.
    Pablo

    12 diciembre 2006 | #

  2. Sergio says

    Juas. Razón tienes. Lo curioso es la cantidad de gente que loe leyó, hablamos del artículo y no notó nada.

    12 diciembre 2006 | #

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