En el día a día no nos vemos mucho con el tema de las licencias de uso de programas. Hay tres tipos de usuario doméstico en este aspecto: los que rebuscan entre el software libre o gratuito, los que piratean y los que lo compran. Sea como sea el caso, en la mayoría de situaciones las licencias domésticas se refieren a número de equipos en el que se instala, así que el cómputo es claro: precio de cada programa multiplicado por número de ordenadores en los que se instala.
Hay excepciones, como en los casos en los que la licencia da derecho a un número de ordenadores.
El problema se dispara en las empresas o en el uso de servidores. Los fabricantes de software no suelen cobrar un importe por ordenador instalado (aunque hay casos que si), sino que valoran el uso que se le va a dar a su programa. Así nacen las licencias por número de usuarios, por número de procesadores físicos y por número de núcleos. Y en esta distinción final está el problema.
Casi todos los fabricantes de bases de datos, servidores de correo, aplicaciones de gestión,… mantienen una licencia por uno de estos tipos o combinación de varias.
La licencia por usuarios es más o menos clara. Se paga un importe por cada persona que accede al software. En algunos casos hay diferentes tarifas según el usuario acceda a más o menos funcionalidades, pero siempre se paga por unidad de usuario. Debemos dejar claro que casi siempre se refiere a usuarios que acceden a las utilidades del programa, independientemente de que haya alguien por el medio que reduzca el número de usuarios.
Pongamos un ejemplo, tenenemos un programa para calcular cuantas horas extras me pagan este mes. El programa comprueba los datos con una base de datos. No importa que el programa acceda mediante un único usuario, al final se pagan tantas licencias como personas consulten la información.
En otros casos ocurre lo contrario, el caso de las licencias concurrentes que se refiere al número de usuarios que acceden a la vez.
Sea como sea, en los casos en que se puede elegir, este tipo de licencias es muy útil en empresas pequeñas, en los que pagar por pocos usuarios es más barato que pagar por procesador/núcleo. También es útil si tienes un número mayor de usuarios pero tienes que instalar el programa en varios servidores. No importa el número de servidores en los que lo instales, al final pagas por usuario que accede.
El pago por procesadores, también llamado pago por socket, es muy claro. Se paga tanto por cada procesador físico que tiene instalado un servidor. No importan los núcleos, sino su número de procesadores. Suele ser tremendamente caro.
La opción por núcleo es la que suele dar más problemas. Muchos fabricantes se han encontrado con que la potencia de los servidores sube y que sus ingresos disminuyen, pues pagando lo mismo por procesador las empresas necesitan menos procesadores. Es el resultado de que en 3 años hayamos pasado de tener un núcleo a tener 6 núcleos. Un servidor con 6 núcleos, en teoría, podría sustituir a 6 de un núcleo y los fabricantes quieren esa tajada.
El problema radica en que muchas veces las empresas compran procesadores multinúcleo no porque lo necesiten, sino porque es el que hay en el mercado, y les sale muy barato. Según desaparecen los equipos de un sólo núcleo o de dos, los precios de los programas se irían multiplicando sin que la empresa que adquiere software pueda hacer nada. Además en rendimieno real 6 núcleos no es lo mismo que 6 procesadores, aunque se intente defender.
El resultado es que muchas de las marcas que optan por este licenciamiento al final establecen multiplicadores y variables que hacen poco claro lo que toca pagar. Otras actualizan demasiado tarde y se encuentran que su producto es poco competitivo porque sale muy caro montarlo en servidores actuales.
De cualquier forma, las licencias por núcleo o por procesador son recomendables en empresas muy grandes o en servidores que se desconoce el número de usuarios, tipo servidores de Internet. En esos casos no habrá sustos según se añadan más usuarios.
La mayoría de los fabricantes hacen convivir licencias por usuario con licencias por procesador o por núcleo, pero prácticamente nadie mantiene políticas simultáneas de núcleo y procesador en el mismo producto, aunque si en distintos productos de una misma marca.
Espero que este pequeño artículo, que no entra en profundidad en esta problemática en la que existen múltiples factores adicionales, os sirva como acercamiento a algo tan farragoso como el mundo de las licencias empresariales/corporativas.