Es curioso como dos empresas en teoría tan distintas, que corrían paralelas sin tangentes, han pasado en un año a cruzarse de forma tan salvaje.
Desde hace meses se viene hablando de la incompatibilidad de Eric Schmidt para ejercer sus trabajos de CEO de Google y consejero de Apple de forma simultánea. Incluso hace tiempo que abandonaba las juntas cada vez que se hablaba del iPhone. Lo cual no es muy operativo.
Parece que el anuncio del nuevo sistema operativo de Google, Chrome OS, es la gota que colma el baso y su posición ya era insostenible. Así que Mr Schmidt ha anunciado que deja la junta directiva de Apple.
Era algo evidente, cuestión de tiempo. Pero ¿cómo es posible que una empresa especializada en búsquedas en la web y una empresa especializada en ordenadores lleguen a ser incompatibles?
Todos sabemos que el problema está en el iPhone de Apple contra el Android de Google a la vez que el Mac OS X contra el Google Chrome OS. A lo que podríamos sumar el Safari contra el Chrome y alguna otra aplicación.
Pero si miramos en las raíces podemos hablar de razones más profundas.
En primer lugar, al igual que casi todos los grandes competidores del mercado tecnológico, el enfoque claro en lo que es el futuro, casi ya presente, en la tecnología: la conexión en todas partes. Algunos abordan esta necesidad con móviles, otros con PDA, otros con netbooks o tablets. Pero al final todos intentan ofrecer dispositivos portables, con autonomía y con grandes opciones de conexión a internet.
En segundo lugar, la ausencia o la ralentización de avance de los grandes dominantes del mercado. Nokia parece haber quedado atascado con su Symbian, que parece de la década pasada. El resurgir de Windows Mobile no llega y queda obsoleto frente a los nuevos Android, iPhone o Palm con WebOS. Únicamente lo extendido de algunas plataformas les permite seguir vivos, su crecimiento mengua a pasos agigantados. Lo mismo sucede con los sistemas operativos y la pifia que ha supuesto Windows Vista. Especialmente Google que intenta cubrir el nicho de los netbooks, un nicho que Microsoft teme especialmente, pues le obliga a vender a precios más bajos de lo que desea y reacciona “capando” en exceso sus versiones para estos dispositivos.
Pero la principal razón de crecimiento es el éxito de esas empresas en un entorno capitalista. No quiero dogmatizar, la mayoría de los que tienen éxito en un mercado tecnológico, y muchos en mercados no tecnológicos, crecen en todas direcciones. Como amebas o virus. Intentando abarcar más opciones en un crecimiento imparable que le llevará, tarde o temprano, a chocar en alguna de sus divisiones con cualquier otro gigante.
Microsoft está en el mercado de los buscadores, de las bases de datos, los sistemas operativos, la ofimática, el correo, los móviles, las consolas… Apple en el mercado de los sistemas operativos, los móviles, las consolas portátiles (¿qué creeis que está pasando con el iPhone?),… Google los buscadores, la ofimática, el correo, los móviles, sistemas operativos,…
Cada uno le da un enfoque personal y crece desde su propio núcleo, pero termina, tarde o temprano, chocando con otro. Por eso, en mi parcial opinión, es imposible una alianza duradera entre los grandes jugadores del mercado, pues tarde o temprano entrarán en conflicto o, lo que es peor, crearán un monopolio del mercado.
De momento Apple y Google siguen llevándose bien, pero ¿qué pasarán si realmente el Android se convierte en una amenaza para el iPhone?