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Bébetelo

Randy se ocupó del 90% de kas agyas cibtaminadas de un plumazo, firmando un sólo documento. Firmó un decreto ejecutivo por el que se requería, a todas las fábricas que emplearan agua fresca en sus procesos productivos, que las válvulas de entrada estuvieran colocadas justo después de las de salida.

[...]

Aquello no le costó ni un céntimo al contribuyente.

                                                                    – J. Michael Straczynski. Rising Stars

Juego de Rol de Canción de Hielo y Fuego

Canción de Hielo y Fuego es la genial saga de fantasía medieval que está escribiendo (aun quedan 3 o 4 libros) George R.R. Martin.

De momento lleva publicados 4 libros y el éxito es realmente apabullante, al menos en España para tratarse de una temática de género fantástico. De hecho la HBO ha firmado con el autor una serie de televisión basada en su obra.

No es momento de loar los libros (¿cómo?¿qué aun no los has leído? No se que esperas, elige la versión de rústica, tapa dura o bolsillo, pero no se porqué no has empezado), sino de comentar la aparición de un juego de rol basado en su obra.  El marco que forman los 5 reinos y las tierras de más allá del mar tienen cabida para todo tipo de historias de aventuras, con más flexibilidad, incluso, que el mundo de Tolkien.

Se que el rol ya no es lo que era, y cuando menciono rol muchos pensáis en juegos de ordenador o en el World of Warcraft, pero en este caso merecía la pena el comentario. Al fin y al cabo  vamos a tener a Martin en Gijón este julio en el seno de la AsturCon

Twittrelatos de ciencia ficción: más allá de los microrrelatos

No hay duda que los microrrelatos están de moda. Hay quienes ese nombre les hace despertar el interés y hay quienes vilipendian el nombre y prefieren llamarlos cuentos, chistes o anécdotas. Da igual, lo que está claro es que su popularidad ha estado creciendo en los últimos años y no parece haber encontrado techo aun.

No se hasta que punto puede decirse que los microrrelatos son a la literatura lo que los vídeos de YouTube al cine o la televisión: un nuevo medio de expresión cultural de tiempo muy reducido con sus propias reglas internas que han de ser descubiertas y explotadas.

Pues bien, parece que ahora el siguiente paso es reducir más los microrrelatos y llegan a twittrelatos. Se trata de relatos que deben construirse en un mensaje de Twitter, es decir, 140 caracteres. Ahí es nada.

Por poner un ejemplo  Scifitwit es una iniciativa que promueve esta técnica mediante un concurso de relatos de ciencia ficción escritos desde Twitter. La iniciativa ha partido de dos particulares y el regalo es una colección de libros de género.

¿Será esto algo más que una moda pasajera?

Rant

Rant es la última novela de Chuck Palahniuk, autor de la archiconocida El Club de Lucha, en la cual se basó la película.

Es el tercer libro al que me acerco del autor, después de El Club de Lucha y Nana, considerando al autor uno de mis favoritos contemporáneos. Su visión ácida, malsana, de una sociedad brillante que esconde, en el fondo, frustraciones, disfunciones sociales, odio,… es tan corrosiva como certera.

Sin embargo, pese a haber disfrutado de su lectura en un tiempo record (es poco el tiempo que hoy dispone uno en el día a día), debo decir que Rant es la peor de los tres títulos citados.

Y no es por la historia, ni los personajes ni el tono, sino por la forma.

Y es que el autor ha decidido contarnos la historia de un personaje de los suburbios, de la zona marginal, que es considerado como el mayor asesino actual después de propagar una plaga por toda norteamérica. Pero ha decidido hacerlo a través de entrevistas e interrogatorios a los personajes que lo conocieron o vivieron cerca de él. No es mala idea y resultaría… sino llega a ser porque en lo narrativo todos los personajes son el mismo.

Apenas existen diferencias de tono, de pensamientos, de carácter, de puntos de vista.  Por supuesto cada narrador, que el autor entremezcla constantemente, tiene sus ideas propias y su experiencia, pero si quitáramos el nombre de cada uno al principio de cada párrafo nos quedaría prácticamente una novela tradicional. Y es que no hay saltos de estilo ni de forma de expresarse o pensar. Y esto se acentúa con el peculiar humor e imaginación de Palahniuk que comparten todos sus personajes. Por eso debo hablar de experimento fallido.

Obviado este punto, que en ningún momento te saca de la historia, la novela sigue las obsesiones del autor. Personajes marginales con dudas existenciales que se entremezclan con historias cotidianas, leyendas urbanas y vueltas de tuerca que hacen único su forma de ver el mundo.

Chuck Palahniuk es a las leyendas urbanas y las historias callejeras lo que Greg Egan es a la ciencia ficción científica, un constante bullicio de ideas, giros y puntos de vista únicos de lo cotidiano, lo metafísico y lo que es invisible a los demás.

Es curioso que, aunque no se le considere, Palahniuk es un autor de género. Cubiertas de la manta de lo callejero y lo cotidiano, sus historias son casi siempre fantásticas (Nana) o directamente de ciencia ficción, como Rant.

La novela se desarrolla en un futuro quizá alternativo, con una sociedad separada entre nocturnos y diurnos, una nueva forma de segregación temporal que lejos de solucionar los problemas únicamente los ha cambiado. La música, el cine, la televisión, la literatura… todo ha desparecido en base a los interfaces que te hacen sentir lo que otros sienten y algunos se han lanzado a intentar vivir de verdad en lugar de prestado. Especialmente esos personajes marginales que no tienen nada que perder.

En este argumento podemos ver todas las obsesiones y temas habituales en el escritor. Esa vida alienada por promesas incumplidas por los medios de comunicación y entretenimiento. Humanos esclavos de los que les rodean, adictos a las vidas de otros. Una nueva forma de Club de la Lucha.

El protagonista  es un niño extraño, casi alucinante, nacido en una pequeña comunidad que lo adora tanto como lo odia. Ese chico marginal y extraño que las atrae a ellas y es la envidia de ellos. Un niño más consciente de lo que le rodea que los adultos y que se juntará con otros que lo encumbrarán a su muerte.

La novela podemos decir que tiene lugar en tres partes. Una inicial que cuenta su infancia, lo que le ha hecho ser como es. Una comunidad de la américa profunda que podría estar, perfectamente, en otro planeta.

Cuando Rant se va a la ciudad entra en un mundo radicalmente al anterior, con personajes marginales donde antes eran sobrenaturalmente normales… en apariencia.

Y de aquí a una tercera parte, más floja que las dos iniciales, que da un vuelco a todo y  te hace ver todo lo que has leído de un nuevo modo. Y es que desde el principio es difícil desentrañar en las historias de quienes le rodean que parte de lo que dicen es real y que parte leyenda.

En fin, una novela entretenida, brillante por momentos, pero que le falta un poco para ser realmente redondo.

Día del libro

El día del libro es una de las tradiciones que sigo puntualmente cada año desde… no se, voy a decir que los 10 años.

Aunque tengo un goteo de compras literarias todo el año, hay dos momentos en los que concentro la compra: el día del libro y la Semana Negra. No se la razón, pero prefiero la sensación de ir bien cargado con novedades y pendientes que esa compra puntual.

Este año no me he sido muy prolífico y me he decidido por 3 libros:

  1. Mercaderes del espacio, de Frederik Pohl editado por Minotauro. Un clásico de la ciencia ficción por el autor de Pórtico. Uno de los libros que les tengo ganas desde hace años y no encontraba una edición nueva del mismo (tengo la segunda parte desde hace más de un lustro, sin leer esperando a comprar la primera). Se trata de una sátira/distopía alrededor de un mundo en el que las grandes corporaciones han desplazado a los gobiernos.
  2. La espada de fuego,  de Javier Negrete editado por Minotauro. Otro de los pendientes históricos (aunque menos). Otros libros desplazaban este que me habían recomendado desde hace tiempo como imprescindible del género fantástico en general y el español en particular.   Me sorprendió encontrar un vídeo-trailer de la novela en YouTube, bastante casero, pero no por ello menos sorprendente.
  3. Rant, de Chuck Plahniuk editado por Mondadori. No conocía este último libro del autor de El club de lucha o Nana. Su perspectiva de los hechos más cotidianos así como los absurdos y las leyendas urbanas de nuestra realidad (especialmente la americana) hacen que su lectura resulte habitualmente refrescante, hilarante y, curiosamente, reflexiva. Es curioso el trailer de su web oficial en español, más elaborado a la vez que más cutre y con poco gusto.

Estos aún no los he leído, pero si tengo que recomendar un libro (no esperéis best sellers), me gustaríaque probaseis con la recopilación de cuentos de Greg Egan: Axiomático. No voy ha hacer una reseña ahora, pero se trata de uno de los libros que más me han gustado en los últimos años, pese a huir, en general, de los cuentos como alma que lleva el diablo.

Se trata de una recopilación de 18 relatos cortos de ciencia ficción “hard” con ideas revolucionarias que despiertan la curiosidad del lector y que pueden dejarte paladeando su resultado o con mal sensación en el cuerpo según el caso. Sus ideas son ingeniosas y la ejecución muy cuidada, lejos de tópicos de la ciencia ficción, se centra en “que pasaría si”, contadas con un enfoque costumbrista, como  un cronista de otros tiempos u otros planos en los que la realidad diverge de la nuestra pero los temores, las sensaciones y las dudas permanecen.

Tarifa plana de comic

Un uso del ordenador por el que no consigo entrar es por los visualizadores de comic.

He probado los ebooks y, pese a lo incomodo de su uso, he caído puntualmente (esta vez de libros que ya tengo pero que no tengo tiempo de leer) para pasar ratos muertos en esperas. Sin embargo los comics en formato CDR, PDF o directamente en imagen no consiguen llegarme.

Lo he intentado con pantallas de distintas pulgadas pero la sensación es la misma, o bien no se ve claro o es demasiado grande o se pierde el conjunto de la página.

Pese a ello algunos de los que me rodean si que usan internet para descargarse series de comics y verlos en sus pantallas. Sobre todo porque la economía no da para todos y a veces la salida es comprar los que más te llegan y seguir de otro modo el resto (antiguamente nos lo cambiabamos todos los meses).

Marvel, que no pierde momento para ver negocio, ha anunciado que lanzará un abono de tarifa plana a sus comics por internet.  Para poder acceder a él deberás usar su navegador de comics de alta resolución que impedirá que te los bajes a tu ordenador. A cambio de 10$ al mes o 60$ al año podrás acceder a una biblioteca de 2500 comics para saciar tu necesidad comiquera.

Sigue sin gustarme la pantalla como soporte frente al papel, más en el caso de los comic, sin embargo si que encuentro ocasiones para pagar aunque sea un mes suelto. Especialmente cuando quieres acceder a material antiguo, cuando quieres seguir CIVIL WAR de un tirón sin tener que comprarte las decenas de comics que los componen o cuando quieres investigar algún material antiguo difícil de conseguir. Para el resto sigo prefiriendo el soporte tradicional.

Top 10: Alan Moore en pleno dominio del medio

Decir que Alan Moore es un brillante guionista de comic es tan redundante e innecesario que sólo sirve para comenzar un post. Sus obras han sido suficientemente reconocidas como para ser llevadas al cine en varias ocasiones pese a no tratarse de comics de superhéroes.

En Top10 da un paso más allá y exhibe ya no sólo su conocimiento del medio y sus capacidades narrativas, junto a su proverbial meticulosidad a la hora de diseñar el contenido de cada viñeta, siempre llena de detalles y mensajes para el ojo entrenado, sino también demuestra su conocimiento del mundo del comic.

La premisa de Top 10 es muy sencillo: en un mundo donde todos los habitantes son superhéroes, la policía tiene que ser muy especial para enfrentarse a lo que les rodea. Y bajo ese punto de partida consigue diseñar personajes ricos en matices, que evolucionan a lo largo del libro y que crecen ante tus propios ojos. Y consigue hacer “metacomic” con multitud de autorreferencias a las historias que llevan décadas poblando las viñetas. Pero vistas desde un punto de vista mucho más maduro y crítico. A veces de forma seria, otras con humor ácido, Moore consigue recrear, imitar y repetir historias del género aparecidas con otros superhéroes en otras colecciones y, aún así, terminar la historia con una sonrisa o unos minutos de reflexión.

Todo ello con una historia, o mejor dicho varias historias, trepidantes, emocionantes y divertidas. Porque en el fondo Top 10 es la quintaesencia del comic de superhéroes. A lo largo de sus páginas, que recogen una temporada de la serie, transcurre un arco argumental de asesinato con implicaciones de altas esferas, arcos argumentales de varios números y otros de apenas unas páginas. Son los casos de los agentes que van desde asesinatos hasta peleas de pandilleros.

Impagables algunas de las historias breves, como el asesinato del supuestamente invulnerable Balder en un bar lleno de dioses o el intento de aniquilación de una plaga de superratones que, al involucrar los gatos deriva en un secret wars/crisis en una escalada creciente. Las historias, los héroes son el compendio de muchas otras y, aunque todos pueden disfrutarlo (no son historias especialmente difíciles) aquellos que han leído más comics podrán sonreír más a menudo.

He disfrutado de esta primera temporada publicada en 2000, pese a su precio de 24€ que compensa el número de páginas, la edición y la calidad de la historia, sin saber si sigue o no. Espero poder seguir buceando en este mundo alternativo, paralelo al nuestro que Alan Moore está descubriendonos.

No se trata de una de sus obras maestras,sin embargo está muy por encima de la media que nos podemos encontrar en las librerías especializadas. Genial por momentos, entretenida siempre, Top 10 consigue hacerte pasar páginas rápidamente esperando un final cuando, al llegar allí, ves que realmente quería leer más. No importa la resolución tanto como el camino recorrido para llegar a él.

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