Ironman es el primer título de los clásicos del comic de superhéroes que llega a nuestros cines este año. En los próximos meses podremos ver la nueva versión de Hulk y de nuevo a Hellboy y Batman.
Además la película es también la primera controlada totalmente por Marvel, marca que edita los comics.
Después de los estrenos de Spiderman (3 partes), 4 Fantásticos (2 partes), X-men (3 partes), Daredevil, Elektra, Punisher y la primera versión de Hulk, Marvel se ha lanzado a dejar de vender los derechos de sus personajes para que otros hagan películas sobre ellos, a ser ellos mismos los que crean el contenido. Y lo que parece que, a priori, debería ser una mala idea (el mundo del comic no se parece tanto al del cine y sería fácil cagarla) consigue pasar el primer examen con nota.
Ironman, uno de los personajes menores de Marvel que pocos conocen más que de nombre, es un ejemplo claro. Sin llegar a la calidad del Batman Returns de Christopher Nolan, pero siguiendo un esquema que lo recuerda, partimos de un millonario playboy que construirá su propio superhéroe.
La película se pasa en un suspiro con una interpretación que le viene al pelo a Robert Downy Jr y que ha dado lugar a muchos chascarrillos sobre el paralelismo entre personaje y actor. Y es que borda el papel e incluso por momentos parece un monólogo del club de la comedia, sosteniendo el solo escenas enteras.
Otro capítulo merecen los efectos especiales. En un momento en que todo parece sencillo, la mayoría de los directores y productores hacen destacar demasiado los efectos digitales, consiguiendo que al final canten. En Ironman es increíble el realismo que todos los elementos tienen. Especialmente lo más difícil la armadura y, sobre todo, el momento en que Tony Stark se la pone. Es complicado mantener una apariencia realista de metal sin que los brillos te hagan pensar en un videojuego.
En el tema argumental, cumple el objetivo de presentar el personaje y lidiar con los clichés habituales del género. No obstante la historia del proceso de creación de Ironman se integra perfectamente en la narración y en ningún momento deseas que se hubiese omitido (como si sucede en Spiderman, por poner un ejemplo) por intrascendente y rotura de ritmo.
Estamos hablando de una película de género de superhéroes, pero dentro del mismo, sin duda un referente, por detrás de Batman Returns y la segunda de X-men, pero poco más.
Por su parte Marvel parece que tiene un plan para seguir su línea editorial también el cine. A las películas ya mencionadas al principio, parece que tendremos que sumar en los próximos dos años Thor y Capitán América, orientándose, poco a poco hacia una supuesta película de Los Vengadores. Si bien parece que el look sería más Ultimates (versión revisada de los Vengadores en el siglo XXI), la idea es mantener a los actores que interpretan a los personajes en las películas independientes. La duda es la capacidad que tendría Marvel de pagar a Rober Downy Jr, Edward Norton y los teóricos Matthew McConaughy (Capitán América) y Kevin McKidd (que se baraja junto a Brad Pitt para hacer de Thor) en una misma película.
Este objetivo parece que se potenciará con cameos de cada superhéroe en las otras películas de superhéroes. Así parece ser que Robert Downy Jr hará una breve aparición en Hulk interpretando a Tony Stark.
Una película muy recomendable para quienes disfruten del género.
Como todo el mundo debe saber ya, hay que quedarse a la escena de después de los créditos, aprovechable por todos los seguidores de Marvel y, especialmente, de los Ultimates.