Lo siento, no voy a comprar el DVD de Avatar. Ni el Blueray. No. Me niego.
La razón de comprar una película es siempre que perdure en tu videoteca para poder volver a disfrutarla, a recrearte en la obra repetidamente, volver a sentir. Con la tecnología actual es imposible.
Avatar no es una película, es una experiencia. Cameron ha dotado a una historia épica de aventuras clásica en un derroche de creatividad y detalle visual que se escapa fuera del rango de todo lo que hemos visto hasta ahora. La experiencia en 3D, no creo que exista otro modo de verla, te sumerge completamente en un mundo visual de un detalle y riqueza que te mantiene con la boca abierta prácticamente los 170 minutos. Tuve que mirar el reloj para comprobar que realmente había pasado tanto tiempo.
En primer lugar. Todas las dudas que se habían presentado sobre la verosimilitud de los efectos especiales, los modelados y la realidad de los movimientos desaparecen en apenas unos segundos. No hay efectos visuales, todo es una realidad aplastante que inunda los sentidos contagiando incluso a aquellos que no están afectados. Los colores, las formas, pero casi podemos oler el verde de las plantas o sentir la humedad del musgo bajo los pies.
Algunos hablan de la mayor experiencia visual desde Matrix, o Star Wars. Creo que en este caso el cambio va mucho más allá.
La experiencia 3D está al servicio de la historia. Cuando estamos en el bosque pasamos por debajo de los árboles y los vemos en su amplitud, cuando estamos en una reunión podemos apreciar cada miembro de la multitud en toda su dimensión, cuando estamos en la base humana los pasillos se cierran a nuestros lados. Un uso muy sutil que contrasta con el efectista uso del trailer de Alicia en el País de las Maravillas que precede la película. Si, muy espectacular, pero se nota que pretende llamar la atención porque si, mientras que Cameron se sirve de la tecnología para sumergirnos en el ambiente en lugar de decir “mira como molo”.
El argumento no deja de ser la manida historia de miembro de una cultura cautivado por las tradiciones ancestrales de una cultura más primitiva. Vamos, Bailando con Lobos, El Último Samurai y, me apuntaban, La leyenda de un hombre llamado Caballo. No puede decirse que la adaptación de Cameron sea superior a las anteriores. En todo momento sabes lo que sucederá a continuación, con un guión no solo plano sino también previsible. Los personajes malvados están mal diseñados y son poco creíbles, al igual que algunas de las tácticas de combate.
¿Y qué?
Durante casi tres horas eso careció de interés. La narración se desarrolla fluida, con momentos épicos llevados con maestría. Si el director fuera otro estaríamos felicitándole, a Cameron debemos tirarle un poco de las orejas. Pero precisamente su pericia transforma un guión simplón en un ejercicio de dirección. Porque aquí el concepto de dirección cobra una dimensión que no existía hasta ahora. El director no sólo planifica, sino que define hasta el mínimo detalle de cada plano. Hasta unos límites que volverían histérico a Kubrik.Si es que se puede considerar a uno más maniático y puntilloso que otro.
Y eso desemboca en planos que se nos hacen extraños. La profundidad de campo, los enfoques, la claustrofobia y los ambientes abiertos, sensaciones a las que estabamos acostumbrados en el cine pero que debemos volver a aprender porque ahora funciona diferente, es más real.
Los actores son más que correctos y la presencia de Sigournuey Weaver en una película de Ciencia Ficción no deja de ser un eterno aliciente para los amantes del género.
Y si hablamos de un guión mejorable, no podemos dejar de alabar el mimo por el detalle. En los diseños digitales, en los ambientes, pero también en cada elemento tecnológico que aparece. Increíbles los diseños de interfaces informáticos, que no deberían estar muy lejos en el futuro de nuestra realidad.
En definitiva, una obra que redefinirá el cine en los próximos años. Un hito que cambiará el modo en que vemos cine.
Sin duda el tirón que la industria de la televisión necesita también para sacar esas nuevas pantallas 3D para poder disfrutarlo en casa. Porque de momento el único modo es el cine. Algo que las productoras aplaudirán entusiasmados porque obliga a volver a las salas.
Yo pienso volver a verla, al menos otra vez. Si estás pensando en descargarte la película en screener, perdona que te insulte, pero te mereces lo que vas a ver.
Y si, lo siento, soy completista. Me compraré la película en cuanto salga. Pero ojalá pudiese verla igual que la sentí anoche.