Por sorpresa, sin anuncios oficiales ni keynotes, incluso ya pasada la WDC. Así aparece hoy este nuevo producto en la página de Apple.
Y realmente es un lanzamiento que hace 5 años hubiera tenido su propia presentación y copado periódicos y revistas mañana.

Como podéis apreciar en la foto, sus dimensiones se han reducido considerablemente, a un tamaño que queda entre el Apple TV y el MacMini. De hecho sus medidas 19,7×19,7 son un poco mayores, pero su altura de 3,6 cm es prácticamente ridícula. Y todo en un nuevo diseño completamente metálico.
Las prestaciones han mejorado sensiblemente. Sus especificaciones técnicas se equiparan con el MacBook blanco, ya que viene con la misma tarjeta gráfica, la nVidia 320M de 256 Mb, el procesador es de 2,4Ghz y se viene con 2 Gb de RAM pero que esta vez se puede ampliar hasta unos más que sobrados 8 Gb. Y no es todo. Ahora la parte baja se puede retirar fácilmente para sustituir la RAM algo muy demandado.
Sin embargo lo mejor está en la parte posterior, menos estética pero mucho más reveladora.

Si os fijáis podéis apreciar los clásicos USB (4, uno menos que su versión anterior), tomas de audio, Firewire 800 y toma de red. Pero hay 3 elementos nuevos. Por un lado, la conexión al monitor se hace por DisplayPort, lo cual no es una sorpresa ya que todos los modelos de Apple lo hacen ya así. En segundo lugar, vemos, a la derecha, la ranura para leer tarjetas SD, mientras que al lado de la toma de red apreciamos una conexión HDMI.
Hasta ahí las prestaciones. Ahora ¿qué significan? Básicamente Apple a refundido el Apple TV y el MacMini en un solo dispositivo. Mucho más compacto y estético, pero con una tarjeta gráfica y procesador capaces de mover alta definición y sonido de calidad con soltura, salida HDMI para conectar directamente, sin adaptadores, al televisor del salón y con lector de tarjetas para importar o visualizar directamente fotos o vídeos.
Queda por ver si incluye también algún software adicional al FrontRow para aprovechar estas funciones. Lo que queda claro es que, pendientes de los primeros tests, el rendimiento debería ser el mismo que el de los portátiles blancos de la marca.
Pero, y ahí llegan los dos grandes peros, no todo es bueno en la noticia. En primer lugar me llama la atención como es posible que la marca número 1 en ergonomía haya colocado el lector de tarjetas de red atrás. Es cierto que casi no queda espacio, pero atrás, entre todos los cables y habitualmente inaccesible, no es el mejor lugar. En algunos casos es como no tener nada y algunos recurrirán de todas formas a un alargador con lector externo frontal.
En segundo lugar el precio.
Vale que el ordenador es una gama de entrada totalmente envidiable.
Vale que estaríamos hablando del mejor media center del mercado.
Vale que el diseño es bueno.
Vale que el dolar está subiendo.
Pero ¿779 €? ¿De verdad?
Casi que prefiero poner los 200 € de diferencia y tener el portátil. Es un ordenador que sería perfecto en su gama de precios anterior, alrededor de los 500 €, pero no me atrevería jamás a recomendar un MacMini por 779€
Más que nada porque todos los que conozco que han tenido un MacMini se han pasado después a otros productos superiores. Y ese experimento era asumible cuando costaba 479 € o 500€, pero por 779 € hay muchas otras opciones.
Y fijaros que es la primera vez en años que el precio en euros supera al precio en dólares. Una pista de por donde irán los tiros en otros productos en las próximas fechas. Incluso es posible que también afecte al iPhone 4.
Si ampliasen la gama, con uno más económico lo recomendaría a cierto tipo de usuarios, por este precio no me atrevo.
También ha aparecido la versión Server, igual que ya se hizo el año pasado. Este modelo lleva un poco más de procesador, dos discos duros en lugar de DVD, y 4 Gb de RAM de serie, con un precio de 1.129 €