El par de semanas de Google lanzándole mensajes de apertura al Gobierno Chino me han parecido de lo más absurdo vivido en los últimos tiempos. Por no hablar de la inevitable intervención del Gobiernos de los Estados Unidos.
La aventura de Google en China le ha costado mucho a la imagen del buscador. Está claro que es imposible para una empresa de gran tamaño evitar el mercado de mayor crecimiento del momento con cientos de millones de potenciales clientes. Máxime cuando tu negocio es que mucha gente use tus aplicaciones para que vea tu publicidad.
El problema era irresoluble: ¿cómo entra una empresa cuyo buque insignia es buscar contenidos en un país donde no puedes buscar todos los contenidos?. Es decir, donde hay censura gubernamental.
Podría plantearse entrar sólo con las aplicaciones: gmail, picassa, reader, docs, maps,…. Pero es totalmente ilógico renunciar a tu principal producto, al que te da el nombre.
Así que Google picó y entró por el aro. Podría haber esperado en su web internacional en idioma chino a que los usuarios empezaran a saltarse la censura e ir capturando el goteo. Pero no, pactó con China, censuró y entró en el juego. Fue el momento donde para todo el mundo se desmoronó, definitivamente, el famoso “don’t be evil”
Imposible, digo, que una empresa multinacional renuncie a intentarlo. Pero en el caso del buscador nos dejaba claro que las búsquedas podían filtrarse, que el proceso no era tan automático como para no poder meterle mano. Algo obvio a nada que lo pienses, pero que una vez se pone de manifiesto no deja de ser inquietante.
El camino del buscador en China tampoco ha sido malo. Un 30% de un mercado, a priori hostil, no está nada mal. El problema es que cuando vendes el alma, recuperarlo es imposible. Pero me parece curioso el enfoque. El creer, si es que en algún momento lo creyeron, que podría colar.
Plantearle a China un buscador sin censura es, con un símil español, como permitirle a ETA que tenga una sección en telediario. Siento el exceso, pero no creo que para ellos sea mucho peor. Es innegociable. Es la base de sus sistema. Al menos hoy por hoy.
No conozco los motivos que les han llevado a este cambio. Si son económicos por el coste de mantener el filtrado, si son filosóficos, de imagen,… Para mi serán a todas luces económicos. Pero si algo no funciona está claro que la otra parte no va a ceder su parte más esencial para que tu te salves. Y era inevitable que el gobierno americano se metería para proteger los intereses de sus multinacionales, pero tener un pico de tensión por ese motivo es lo único obtenido.
Por supuesto, cualquier momento es bueno para intentar una apertura en China, pero no creo que sea un país que se deje amilanar por un ultimatum de una empresa en Internet. En un país donde un porcentaje muy muy pequeño tiene acceso a la red.
Así que Google termina cerrando su división en China y redireccionandola a Hong Kong, donde no hay censura. Y el Gobierno Chino tarda menos de 24 horas en filtrar dicha web.
Estaba tan claro que ni siquiera es noticia.
Está claro que la libertad de expresión debe ser una prioridad en todo país del mundo. Pero China no es un país que se vaya a atener a amenazas y presiones externas. Ha demostrado siempre su determinación a la hora de hacer lo que ellos quieren. En mi opinión cualquier proceso de apertura debe pasar por un movimiento interno. De una presión desde el dentro del país, de las bases o de la masa del pueblo. ¿Qué sentido tiene que un sistema diferente al suyo vaya a decirles como hacer las cosas?. Y no hablo de que sea lícito o moral, sino simplemente a que no va a ser escuchado.