
(Los Spoilers al final y avisados)
Hace tres años (casi exactos) publiqué una primera reseña de Galáctica, una miniserie que acababa de conocer y que desembocaría en una serie completa.
Hace una semana que esa misma serie ha terminado, en Estados Unidos, después de una miniserie y 4 temporadas (la última dividida en dos años por culpa de la huelga de guionistas del año pasado).
El regusto general de la serie ha sido más o menos agradable, con momentos realmente brillantes y otros cuantos que apetece coger a los guionistas y lanzarlos al espacio por la escotilla. Personalmente me ha parecido bastante insufrible la tercera temporada (he estado revisualizandola entera recientemente) que se hace tediosa y demasiado larga, incluyendo capítulos de relleno. No quiere decir que no tenga buenos momentos. Sin embargo el resultado final es positivo. La serie plantea un escenario de aventuras y supervivencia que trasciende lo que vemos para preguntarnos a nosotros mismos quienes somos, de donde venimos y en que o quien creemos.
Su fuerza está precisamente en unos personajes con muchos pliegues, capaces de lo más heróico o lo más rastrero, sin traicionar en ningún momento su misma esencia. Un efecto reforzado por actores, en general, que se mimetizan con sus personajes dandole vida y dimensiones. La relación entre ellos, el tira y afloja, las traiciones, las heroicidades,… todo ello son la tela de araña que atrapa el interés de quienes siguen la serie.
Sin embargo no podemos hablar de serie redonda. Pese a que algunos intenten encumbrarla en el altar de las grandes series como Perdidos o Roma, la falta de interés en el detalle la hace flojear y caer estrepitosamente. La sensación de “todo vale para que siga la historia” parece una tomadura del pelo para el espectador. Hay muchos casos, pero permitidme un ejemplo de la segunda temporada.
Después de temporada y media intentando detectar cylons entre los humanos, que es imposible distinguirlos, resulta que Sharon/Athena es capaz de conectarse un cable de fibra óptica por el brazo… algo que hubiera detectado cualquier radiografía o scanner.
Este ejemplo quiero que sirva para ilustrar mi análisis del final de serie. Y ahora llegan los spoilers.
SPOILERS
Tras una cuarta temporada bastante buena, el final de temporada es realmente redondo si lo planteamos de forma genérica, como una metáfora del fin del viaje. Un viaje que lleva a los protragonistas a ser nuestros antepasados. Un detalle genial es que llamen Tierra a nuestro planeta en honor a la otra Tierra que buscaban y que encontraron deshabitada a mediados de la cuarta temporada.
La alianza con los cylon, la decisión de renunciar a todo para empezar desde cero como raza, pero no como civilización o cultura, es una metáfora del vuelta a empezar, del “todo esto ha pasado y volverá a pasar”. La rueda sin fin.
Y al final te deja un buen sabor de boca, has visto el viaje y el destino.
Lo que falla son, una vez los detalles, las soluciones de “porque si”. Esa destrucción de la colonia cylon porque una mano muerta cae accidentalmente sobre el botón de lanzamiento de misiles en el preciso momento que la rotación de la nave apuntaba en la dirección correcta. Esa decisión unánime de 39.000 personas de renunciar a todas sus comodidades, tecnología y forma de vida simplemente para vagar por un planeta poblado de Cromagnones (como mucho). Sin más, sin discusión, simplemente Apollo lo dice y todos están de acuerdo.
Como digo es un hermoso final como metáfora, pero una gran tomadura de pelo en la ejecución.
Y este es el resumen de la serie. Una serie que se ve con gusto, con asombro en algunos casos, siempre que no nos paremos a analizar lo que sucede. Una serie en la que los guionistas derrochan buenas ideas a la vez que insultan a sus seguidores.
Pero una serie que he disfrutado ver según la emitía en Estados Unidos, y eso define que al final merece la pena.