Después del susto que nos dio Google hace unas semanas, esta vez le ha tocado el turno a Gmail.
Y es que hoy Twitter bullía de comentarios escandalizados porque Gmail no funcionaba. Efectivamente, durante varias horas el acceso web a Gmail ha estado fuera de funcionamiento. Lo que muchos no sabían es que podía seguir accediendose al mail mediante clientes de correo tradicionales, usando los protocolos POP3 o IMAP.
No es que esto último sirviese de algo a los usuarios menos avezados, especialmente porque la mayoría de los usuarios de Gmail acceden por la página web.
Una vez más Google nos demuestra que es humano y reabre la discusión sobre la conveniencia de tener o no el correo en proveedores de este tipo. Los detractores recuerdan que Gmail sigue estando en Beta, por lo que no hay garantía de que no haya paradas, de que no se vayan a perder mails o, incluso, de que vayan a continuar el servicio.
Los seguidores más activos argumentan que el servicio de Gmail es increible para ser gratuito, la capacidad sobrada, las opciones numerosas (especialmente si usamos Labs y lo relacionamos con otras muchas aplicaciones) y se puede recibir en más protocolos que el web.
¿Quién tiene razón?
Personalmente creo que ambos tienen parte. Siempre me ha parecido poco serio que Google, años después, siga manteniendo el servicio como Beta para no tener que comprometerse. Si el producto es tan bueno ¿por qué no lo aseguras?. Además es una aplicación muy usada incluso por empresas y por muchas de las 2.0. ¿No da miedo tener datos estratégicos en correo que no controlas?
Pero a favor tenemos un rendimiento extraordinario, protocolo web muy superior, incluso, a Lotus o Exchange (hablando del correo), posibilidad de sincronizar POP3 e IMAP, funciones offline, posibilidad de usar otras cuentas de correo y portabilidad en dispositivos móviles. Todo ello en alta disponibilidad. Porque no olvidemos que se puede interrumpir el servicio 8,76 horas al año y nos dará un servicio 99,999% de tiempo activo. Y eso no te lo da la mayoría de servicios de correo, incluso corporativos de tu propia empresa.
Y lo más curioso es que cuando nuestro operador de ADSL/Cable o nuestra empresa nos deja sin correo no se arma tanto jaleo.
Sinceramente no creo que elegir Gmail como correo corporativo para empresas sea la mejor opción. Desde luego usarlo para casa lo es. Pero ojalá muchos de los correos corporativos que conozco fueran, como mínimo, como Gmail.
Una vez más, la discusión está servida.