YouTube no es la única web dedicada a la distribución de vídeos. Recordemos Metacafé, DailyMotion, FaceBook, Vimeo, Yahoo! Vídeos,…
El caso es que cuando las distintas empresas o gobiernos quieren subrayar su oposición a determinados contenidos se dirigen directamente contra YouTube. Es el precio de ser el líder.
Pongamos dos ejemplos de esta semana. Kuwait ha prohibido el acceso a YouTube porque puede contener imágenes ofensivas al Islam. No se tiene en cuenta, a priori, que también pueda llegar este contenido por mil sitios más, lo importante es resaltar el bloqueo a YouTube.
Por otro lado el gobierno inglés se congratula de una medida que bloquea cualquier vídeo de YouTube en el que se muestran armas blancas y de fuego. No se si incluirá los trailers de las Crónicas de Narnia, o las salvas a la reina o las noticias sobre Irak, pero al menos ellos bloquean los vídeos con armas. Ahí es nada, God Save the Queen.
Una vez más la noticia que demuestra la implacabilidad y determinación es ir contra YouTube, como ya sucedió en el caso de Tele 5. Estos ataques se producen por dos razones: en primer lugar porque el respaldo de Google detrás de la marca permite presionar mejor con posibles demandas legales, es una empresa que tiene mucho que perder… además de mucho dinero para pagar. La segunda razón es el menor coste de impacto.
Menor coste de impacto es una expresión de publicidad que se refiere el coste de que un usuario/cliente vea un anuncio. Un titular del tipo: “Reino Unido bloquea las armas de fuego en Vimeo” pasa desapercibida, casi ni es noticia, pero cambia Vimeo por YouTube y tendrás a toda la blogosfera y al telediario de las 3 hablando del tema.
Curiosamente YouTube es una de las webs que más herramientas facilita a los dueños de contenidos con copyright para controlar lo que se sube a la web contenido lícito, permitiendo solicitar bloqueos de contenidos propios subidos sin permiso. Es uno de los mas interesados en no crear guerras que le estropee el negocio.
Pero eso no importa. Es más, en España no estoy seguro de que fuera legal (lo es porque YouTube tiene publicidad y gana dinero con esos contenidos, por lo que hay ánimo de lucro y no tiene derechos de difusión) aunque podría que en otros países lo fueran, pero aun así ceden ante la presion de discográficas, productoras y televisiones. Como digo, da igual, lo que importa es salir en la prensa, hacerse notar y aprovechar el tirón mediático. Son brindis al sol. Gritos intentando parecer que se hace algo, mientras el agua se escapa entre los dedos.
Es el coste de ser el líder.