Es la segunda vez que veo una final de baloncesto España-USA, pero la primera que realmente disfruto.
Hace 24 años recuerdo el interés por el partido, pero poco más. Imágenes sueltas como Corbalán con la medalla de plata y poco más. Por supuesto hoy en día se quienes jugaron por España, se que por USA jugaba un tal Michael Jordan que después parece que no lo hizo mal en la NBA. Pero son cosas que no recuerdo realmente.
Si que a partir de entonces vimos bastante baloncesto en casa. Mi padre del Madrid de Corbalán, yo del Barça de Epi y Solozabal y mi hermano del Jouventud de Jofresa y Villacampa. Vamos, casi media liga.
De aquella se veían partidos de liga, liga europea, copa Korak,…
… y después nada. Años (más de una década) de nada.
Muchos presumen ahora de haber seguido el baloncesto, que ya era hora de que volviera. Pero siento decir que soy de los oportunistas que se volvieron al basket en la fase final del último mundial. Y volví a recordar por que me gusta.
He disfrutado de un equipo que juega como pocos de los que he visto (si es que hay alguno). Que incluso en momentos bajos consiguen sacar el partido adelante, aunque sea por coraje. Con capacidad de individualidades pero con un gran juego en equipo y que hoy, contra todo pronóstico, nos ha hecho soñar contra uno de los mejores combinados que Estados Unidos ha juntado nunca.
Cuando empezaron estas olimpiadas se decía que se luchaba por la plata, durante unos cuantos minutos España rozó el oro. Se habla de fallos arbitrales, de fallos en determinados momentos del partido, de lesión de Calderón, de nervios. No voy a valorar si mereció o no ganar. Simplemente disfrutar de lo que otros soñaron: plantarle cara a la élite de la NBA.