Hacía tiempo que no hablaba de la SGAE, no por falta de ganas, sino para evitar que se me hinche la vena más de lo que el médico recomienda. Sobre todo cuando algunos de los que leéis esta web me enviáis reiteradamente correos con nuevas andanzas de la asociación amiga de los internautas.
Pero es que esta vez no soy capaz de aguantarme. Dos noticias tan graves y tan seguidas terminan haciendo a uno explotar. En primer lugar un artículo de El País sobre la intención de la SGAE de presionar a las operadoras de conexión a Internet para que se autorregulen.
Esto en el idioma de Cervantes quiere decir: “Como la gente está muy crispada y los jueces no se dejan presionar para regular mi canon privado como algo obligatorio y público, voy a ver si asusto con mis abogados a las operadoras y prefieran cortar el grifo que pleitear conmigo. Además mejor para ellos, que así les consumen menos”.
No voy a centrarme en lo que todos vemos a simple vista, estos individuos pretenden imponer sus reglas en un entorno de libre mercado (operadoras) o de control central (leyes y gobierno), les importa poco como, pero hay que darles la razón. Porque si. Aunque se salten mi derecho de copia privada. Lo que me parece curioso es que argumentan que su intención es suprimir el top manta, cuando si esta medida tuviese lugar lo que harían es potenciarlo.
Me explico. Supongamos que todos nos bajasemos de internet toda la música del mundo, desde la Pantoja hasta Lordi, pasando por las misas de Rouco Varela. Todo vamos. En ese caso extremo ¿cuánta música vendería el top manta?
Respuesta: cero patatero. No nos pueden vender lo que ya tenemos.
Ahora supongamos el caso contrario. Consiguen su plan y lo hacen tan sumamente bien que no se consigue ninguna forma de distribuir música por internet. Ni P2P ni FTP, ni nada. ¿Cuánto vendería el top manta?
Pues multiplicaría sus ventas por mil, como mínimo. Porque a alguien se le ocurriría comprar los discos, copiarlos y distribuirlos a una quinta parte del precio. Sólo necesita 6 discos, para amortizar la inversión. Y ese que lo compre puede distribuir para toda Asturias, o intercambiar con otros que hacen lo mismo. Porque no nos engañemos, los negros que venden la música se la compran a alguien, no son ellos quienes la graban.
Así que tengo dos opciones: o comprar original o comprar en el top manta. La opción Internet no existe. Pues todos terminariamos comprando top manta, con lo que la medida en lugar de perjudicarles les beneficiaría.
También es curioso que piensen que una política de supresión de las descargas compartidas potenciarían la venta de discos. Ese modelo está muerto y casi casi enterrado. Conseguirían que comprasemos en el iTunes, o en Amazon. El presente es el mp3 y llevartelo en el iPod o similar. Y en estas tiendas online las discográficas y los autores tienen menor control. Cosa que no les gusta nada.
Decía al principio de esta parrafada, no tenía pensado alargarme tanto, que eran dos las noticias que me habían alterado. La segunda esta en boca de todos, y aún queda demostrarlo, pero se avanza en esa dirección. Según el Tribunal de Cuentas (encargado de revisar y auditar las cuentas presentadas en el registro por parte de las empresas) hay indicios de que la SGAE haya financiado ilegalmente a partidos políticos.
Por supuesto queda mucho por investigar, pero parece ser que la SGAE perdona el canon a los partidos políticos (o al menos a algunos) y apoya económicamente directa o indirectamente a muchos de ellos. Este apoyo indirecto es muy difícil de demostrar, pero parece ser cierto que financian proyectos de las fundaciones y asociaciones pertenecientes a la mayoría de partidos políticos.
Podríamos ser inocentes y pensar que por qué no iban a apoyar a una asociación sin ánimo de lucro, pero no debemos olvidar que estos señores son los únicos que cobran en los conciertos benéficos, mientras lo cantantes van gratis. Así que no me cuadra.
Vamos, que me tienen contento esta semana.