Dicen que en la vida todo vuelve, que todo es cíclico. Como las estaciones. Como las Ray-Ban de aviador. Como los pantalones de pata de elefante. Como el pareo. Puede parecerte anticuado o demodé, pero, de una u otra forma, todo vuelve.
En informática pasa lo mismo. Antiguamente estaba el ordenador. Un ordenador enorme o un mainframe al que se conectaban terminales directamente para los operadores. Con el tiempo esos terminales venían emulados sobre PC normales (como en AS400, por ejemplo). Pero con la bajada de los precios de los PC y el aumento de sus prestaciones, cada delegación de la empresa tenía ya no uno, sino varios ordenadores.
Fue el boom de la microinformática que hablaba de dispersión de los datos en los ordenadores. ¿Por qué tener un sólo ordenador, caro de mantener, difícil de programar, difícil de reemplazar cuando puedes tener docenas o cientos de PC´s con potencia muy superior y una capacidad de cálculo conjunta equivalente o mayor por menos precio?
Y de ahí todos tuvimos nuestro PC. Quizá con un servidor para compartir ficheros e impresoras, pero al final nuestro PC era independiente.
Pero ocurre que volvemos a la política del almacenamiento y el servidor centralizado. La palabra de moda es: consolidación.
La política propuesta es: mantén un almacenamiento centralizado y unos servidores centralizados.
¿Por qué?
Pues hay varias razones para ello.
En primer lugar la velocidad de las comunicaciones y la bajada de su precio hace que sea viable. Hace 20 años, con modems de 9600 bps era imposible, hoy en día con conexiones de varios megas a un precio inferior que aquellas de entonces, puede empezar a barajarse.
En segundo lugar la cantidad de equipos informáticos hace muy complicado su mantenimiento. Imaginemos cualquier gran empresa, con delegaciones en todas las provincias. Estamos hablando de cientos de PC. ¿Cómo los mantienes? ¿Informáticos en cada delegación? Si es así ¿repites la infraestructura? ¿cómo los coordinas?.
En tercer lugar la capacidad de cálculo ha subido exponencialmente, mientras que su precio cae en picado. Especialmente los nuevos sistemas de grandes servidores por suma de pequeños servidores, frente al enorme ordenador monolítico de entonces permite un crecimiento escalonado y económico. Se puede empezar invirtiendo y aumentar según se necesite.
Por último un sistema centralizado soluciona el problema de la situación espacial. No importa donde esté el trabajador. Si tiene acceso a Internet tiene acceso a todos los recursos de la empresa.
En un nuevo escenario “consolidado”, el almacenamiento se guarda en grandes dispositivos de almacenamiento con muchos discos conectados por fibra óptica (SAN), mientras que cantidades de servidores de múltiples núcleos o cores dan correo electrónico, aplicaciones o, incluso, el propio escritorio a los usuarios.Volvemos al CPD y a la gestión centralizada por un pequeño grupo de administradores.
Y en esta guerra hay dos productos que tienen mucha importancia. Son los gestores remotos y la virtualización .
Los gestores remotos son el equivalente a las antiguas consolas de los terminales. No se si os acordaréis, pantallas en fósforo verde o fondo negro con textos y cursor. Muy similar a MSDos o Linux.
Pero eso era el pasado, los nuevos terminales tienen ventanas, manejan Windows como si estuvieses ante tu propio ordenador o te permiten arrancar, por ejemplo, únicamente el word del servidor del CPD mientras el resto del escritorio está en tu PC local. ¿Complicado?
El concepto puede parecerlo, pero el uso es totalmente transparente al usuarios. Es decir, el usuario no se entera. Las ventajas son muchas. Los programas están en el servidor, por lo que se tienen más controlados, garantizando que funcionan libres de virus y problemas. Los administradores controlan esos servidores y se preocupan por ello, evitando los típicos problemas locales derivados de instalaciones o modificaciones del propio usuario. Además simplifica la gestión de licencias. Manejar 10 licencias no es complicado, pero imaginate una organización de 200 usuarios, de los cuales 150 usan Word, 100 Excel, 25 Acces y todos correo electrónico. Es bastante complicado de saber que ordenador tiene que. Especialmente si se reparten entre varias sedes. Se instala todo en el servidor y los usuarios los gestionana remotamente. Problema solucionado.
En este ámbito hay dos grandes productos. El primero, el más extendido, es el Terminal Server. Viene de serie con todos los servidores Windows. Permite virtualizar todo el escritorio. Es decir, tu haces click en un icono y te abre una ventana que es un escritorio nuevo. Trabajas en ese escritorio como si fuera el tuyo, sólo que está en otra máquina. Sus ventajas es que es más económico y cualquier administrador avanzado de Windows Server sabe instalarlo u manejarlo.
El segundo producto es Citrix. Citrix es el hermano mayor de Terminal Server. Es caro y necesita de especialistas para su puesta en marcha y mantenimiento. A cambio ofrece optimización de las comunicaciones, aceleradores, configuraciones más específicas, virtualización de escritorio o únicamente de una aplicación, integración con accesos desde web y un largo etcétera.
Por otro lado,muchos conocen la virtualización como elemento de tener un sistema operativo distinto en tu propio escritorio. Es muy conocido Paralells entre los usuarios de Mac para arrancar Windows como si fuera una ventana más. En windows el más conocido es VMWare y Xen tuvo gran importancia en la negociación Microsoft-Novell. Pero esta no es su principal función. Esta función es útil para entornos de prueba y desarrollo. Para solución de aplicaciones puntuales, pero su verdadero potencial está en los servidores.
En los servidores permite crear grandes elementos de cálculo y despues repartir ese global de cálculo entre varios sistemas operativos (parte en Windows y parte en Linux) Permite tener copias de un servidor en otro y si se estropea el primero, lo arranca virtualizado en el segundo en sólo unos minutos. Desde luego este servidor irá muy lento, pero al menos funcionará mientras no se solucione el problema.
También permite establecer entornos de prueba, instalar sistemas antiguos en máquinas modernas con sistemas operativos modernos o aprovechar procesador y RAM en desuso para otras aplicaciones.
Los grandes servidores Itanium y Power PC hacen virtualización por hardware. Es decir, están diseñados para virtualizar. Pero los procesadores Intel y AMD no permiten esto. Sin embargo programas como Xen, Parallels y VMWare permiten virtualizar en este tipo de servidores. Esta posibilidad ha creado un verdadero boom de esta tecnología que ahora está al alcance de cualquiera.
VMWare acaba de salir a bolsa y ha aumentado un 74% su valor. Tengamos en cuenta que cuando Google salió a bolsa, en el mismo período de tiempo creción un 19%. Este dato puede ser un indicador de la importancia que se le da a esta tecnología.
Lo curioso es que ambas tecnologías parecen estar más relacionadas de lo que muchos esperan. Al menos eso apunta que Citrix acaba de comprar una amplia participación en XEN. Mucho menos conocido que VMWare e, incluso que parallels, Xen es un producto en auge con standards compartidos con el resto de marcas que pueden posicionarlo como una marca de referencia en este mercado.
La pregunta ahora es: ¿de qué modo pretende Citrix relacionar la virtualización con la gestión remota? Quizá se trate tan sólo de optimizar el acceso remoto a máquinas virtuales, pero me da que hay algo más detrás.