El otro día, así como que no quiere la cosa, empezamos una ferviente discusión sobre el blog como estilo literario.
Estoy convencido de que el blog tiene un estilo literario propio y, como todos, es personal para cada autor. La complejidad es la de que un blogger debe cambiar de estilo literario según lo que cuenta. Es decir, un blog no tiene estilo literario, sino que cada post, por separado, tiene su propio estilo literario.
Esto complica las cosas. Personalmente, creo que el blog en si mismo es un estilo literario, quizá similar al periodismo, quizá similar al ensayo o puede que, incluso, a las epístolas. Entiendo que en el interior de la web alguien pueda incluir un relato, una poesía, … pero en esencia la bitácora mantiene un estilo propio que refleja, de una u otra forma, el modo en el que el autor gusta expresarse.
Por supuesto eso no impide que un post sea irónico, otro crítico y otro analítico. Todos estos, y muchos más, existen en los periódicos.
Voy a poner los ejemplos con el blog de la persona con la que discutía.
Para quienes me conocen, Skalagrim no requiere presentación, para el resto voy a aprovechar para hacer una pequeña presentación. Se trata del blog de un narrador nato. No, no busquéis novelas suyas, tiene una fea tendencia a no terminarlas debido a un exceso de documentación y de cantidad de proyectos en los que se involucra. Sus escasos relatos publicados, muchos de ellos hace años, son una buena muestra de su habilidad pero donde gana es en la discusión y en la narración oral. Sus peculiares ideas, su “exceso de personalidad y vehemencia”, su uso del lenguaje, las metáforas y los silencios lo convierten en un cuentacuentos de los de antes.
Su blog es más bien irregular. Aunque ahora parece haberse estabilizado, podría pasarse un par de meses sin postear, … claro que cada vez que escribe lo hace con una longitud que agradeces que te de un mes para terminarlo.
Vamos al meollo del asunto. Un blog se caracteriza por el tono y el estilo del autor, de lo que cuenta y como lo hace. Hasta ahí de perogrullo. El que escribe esto mantiene un estilo concreto, Microsiervos un estilo de divulgación, ALT1040 de diario personal, TheInquirer es claramente un periódico…
En los dos primeros es posible ver claramente el estilo característico impreso por cada autor. Por supuesto varía según cambia el tema, pero trasluce la personalidad del autor, tanto si hacen crítica de cine como si hablan de un gadget que acaba de aparecer. Cuando entramos en un blog no queremos saber que acaba de aparecer un gadget, sino lo que opina el autor sobre él.
Este, en mi opinión, es un error clásico en los blogs actuales. La sencillez de la apariencia y uso de las herramientas del blog hace que muchos usuarios estén introduciendo en estas páginas contenidos que antiguamente aparecían en webs y portales. Ahora nadie habla de un portal de Apple, o una web de informática, sino del blog de informática o el blog de Apple. En mi opinión se está confundiendo la herramienta con la temática, pero eso es otro tema.
Esa opinión personal o punto de vista del autor es lo que ha hecho que los blogs triunfen. Cansados de un punto de vista filtrado por los medios masivos de comunicación, el punto de vista del experto o de aquellos a quienes se les da relevancia se ha impuesto en la red. Hoy en día un blog con un millón de visitas mensuales en España puede influir en la venta de determinado artículo más que una campaña tradicional. Y para que el sistema funcione, me da igual si hablamos de literatura, de pesca o de tecnología, es fundamental huir de la objetividad y hacer hincapié en el punto de vista personal.
Volviendo al hilo original, en el blog de quien hablamos podemos ver ejemplos claros de esa personalidad clara, marcada y manifiesta. Pongamos por ejemplo algunos de sus posts como “Mi inglés, la ingeniería y la Marcha de Brian Boru“, “Primer puente de desconcierto y magia“, la reciente “Espichas, Reflexiones,Flinkings, Conmoción…“, por no hablar de “Y de pronto un puntito de presunción” (también conocido como el matadragones)
Todos ellos, con un marcado tono narrativo y una extensión más bien larga, presentan un estilo personal, con un narrador presente en todo momento dando su punto de vista y que se involucra en lo que cuenta. Se que he elegido temas que afectan personalmente, pero creo que definen claramente ese personalismo a la hora de opinar y abordar los distintos temas.
Sin embargo el tono cambia, y no poco, en su serie de artículos (actualmente 6) sobre 300 y Grecia. Además es un tono progresivamente más serio y solemne que rompe con su forma de contar las cosas. Afirma que el cambio es lógico ya que se trata de un ensayo, atribuyendo implícitamente al blog un rango de metaestilo que incluye muchos estilos en su interior. Es un concepto interesante, que a menudo se da y, aunque me opongo a él, no deja de reflejar la realidad de los blogs de la web ni de un tipo de blogs que puede funcionar perfectamente. No deja de ser una opción. Pero eso no quita que según va avanzando la serie de artículos se convierten cada vez en más “serios y académicos”, frente al desparpajo habitual y la personalización a la hora de contar los hechos.
Cualquiera que acceda a la web y siga los 6 artículos puede fijarse que el autor parece ir pensando más en el ensayo que contando su punto de vista. Se que las cosas sucedieron como sucedieron y poco se puede añadir, pero sin duda no todos piensan igual al respecto, pocos tienen la capacidad de narrarlo de forma entretenida y convincente y algunos, como Skalagrim, pueden personalizarlo tanto.
¿A dónde quiero llegar con todo esto?
Pretendo que sea una metáfora de lo que es el estilo literario en los blogs o en la web vista como unidad y no como conjunto (cada blog y no la blogosfera). Entiendo que existe una dualidad entre estilo y metaestilo. Personalmente creo que el sano crecimiento del blog viene acompañado de un estilo personal de cada autor y una subjetividad absoluta. Sin embargo también entiendo la existencia de blogs que no dejan de ser metaestilos o, más concretamente, cajones de sastre donde dejar caer todos los escritos que nos acosan.
Ninguno es mejor que otro, sólo son puntos de vista.